La semana pasada Iedra estrenó un comparador entre versiones del DLE. Mostraba las diferencias entre la 23.7 y la 23.8.1: qué acepciones habían cambiado, qué sinónimos se habían añadido, qué etimologías se habían retocado. Un diff entre dos fotos fijas.
Pero el DLE no tiene solo dos versiones. Desde 2014 la RAE ha publicado diez actualizaciones, y Iedra conserva datos de seis de ellas: la 23.0 (2014), la 23.3 (2019), la 23.4 (2020), la 23.5 (2021), la 23.7 (2023) y la 23.8.1 (2025). Quedarse en un par de versiones era quedarse corto.
Elige qué versiones comparar
El cambio más inmediato: en la ficha de cada palabra, donde antes ponía «23.7 → 23.8.1» a secas, ahora hay dos desplegables para elegir el par de versiones a comparar. Si una palabra tiene historial en la 23.0, se puede ver qué ha cambiado desde 2014 hasta hoy, o entre dos ediciones intermedias.
La URL refleja la selección (?dle_from=23.0&dle_to=23.8.1), así que se puede compartir un enlace a una comparación concreta.
La página de evolución
Cada palabra con historial tiene ahora una página propia en /cambios/, accesible desde un enlace al pie del resumen de cambios. Por ejemplo, /cambios/cabeza.
Es una línea de tiempo vertical. Cada nodo es una versión del DLE; entre nodos, un resumen de lo que cambió en esa transición: etimología modificada, acepciones añadidas o eliminadas, sinónimos ganados, locuciones perdidas. Si no hubo cambios entre dos versiones consecutivas, se indica con un discreto «Sin cambios». Si la palabra no existía en una versión anterior, aparece como «Palabra nueva».
El resultado es una radiografía rápida de la vida de la palabra en el diccionario: cuándo entró, cuándo se revisó y qué se tocó cada vez.
Filtros por versión
Los filtros de búsqueda avanzada «Cambios entre versiones del DLE» que se estrenaron la semana pasada ahora incluyen un selector de transición. En vez de buscar «palabras nuevas» a secas (que con seis versiones devolvía más de tres mil resultados), se puede acotar a una transición concreta: palabras nuevas en la 23.7 → 23.8.1 (263), o las que se incorporaron en la 23.5 → 23.7 (346).
Menos ruido
El primer comparador arrastraba una lista negra de unas cien palabras —sobre todo unidades de medida y símbolos— donde el hash de las acepciones cambiaba por artefactos del parser, no por cambios reales. Las diferencias en cómo cada versión codificaba superíndices, paréntesis de símbolos de unidades o números sueltos generaban falsos positivos.
La normalización ahora es más fina: limpia paréntesis de símbolos al final de las definiciones (el tipo «( cg)» o «( H₂O)»), elimina números huérfanos que quedaban al extraer superíndices y maneja mejor las variantes de «cónfer» y «marca registrada» en las etimologías. También descarta los bloques etimológicos vacíos (placeholders sin acepciones ni texto). La lista negra ha pasado de cien palabras a cinco.
Seis versiones, cuatro lagunas
La cobertura no es perfecta: faltan las versiones 23.1 (2017), 23.2 (2018), 23.6 (2022) y 23.8 (2024), que no se conservaron. También hay una asimetría: los sinónimos y antónimos solo existen a partir de la 23.7, así que los cambios en esas categorías solo se detectan de la 23.7 en adelante. La línea de tiempo deja esto claro: los nodos sin datos aparecen atenuados.
Si algún día aparece un JSON de una versión que falta, basta con añadirlo y reindexar. El sistema digiere cualquier versión sin cambios de código.
Si encuentras algún dato que chirríe, escríbeme.